enero 25, 2007

Para March (A propósito de la buena nueva de hoy)


Ya hemos conversado suficientemente en nuestras espontáneas reuniones de los sábados (MCMG) que éste es nuestro año para destacarnos y triunfar, aún más. Nos ha llegado el momento de volver a levantar la cabeza y mirar más allá de los límites con esperanza y férrea decisión.

Tenemos una oportunidad más para mostrarnos como esas mujeres que revela HA en el artículo que compartiste con nosotros recientemente. Nos identificamos con ellas, porque a pesar de las adversidades, esas mujeres son capaces de reinventarse, de redescubrirse, de afrontar los obstáculos con valentía y de no dejarse caer (al menos no tan profundo) ante los tropiezos que se les presentan…esas mujeres que pueden ser independientes y al mismo tiempo poseer un corazón noble y sensible…esas mujeres que pueden vivir a su manera y sin ataduras, pero respetándose y siendo fieles a ellas mismas y a sus ideales personales.
Para ti Miguis, mis más sinceros deseos por un horizonte cercano y prometedor y la certeza de que allí estaré para verte sonreír...otra vez!

Hojas secas


Cuando las hojas secas caen de los árboles en otoño, el árbol queda desnudo; si alguien lo viera sin saber que reverdecerá en primavera, pensaría que está muerto...
Todos tenemos esos períodos en que nos quedamos desnudos, por haber perdido un amor o un ser querido, o por un alejamiento.
También pueden ser causados por dificultades económicas, una enfermedad, un accidente etc. Por eso debemos tomar el ejemplo de la naturaleza y vivir armoniosamente como ella. Sabiendo que después vendrán nuevamente las hojas, las flores y los frutos.

Nunca pierdas la fe, recuerda siempre que cuando una puerta se cierra hay muchas otras que se abren y que el secreto consiste en apartar la vista triste de esa puerta cerrada y llevarla a las otras... en esos momentos es cuando se empieza a ver la luz al final del túnel y el árbol comienza a reverdecer nuevamente.



enero 24, 2007

Cartas olvidadas


Era una tarde soleada como esas que alguna vez disfrutamos juntos, sin embargo, tenía frío. ¿Quizá porque en algún rincón abierto de mi alma deseaba que estuvieras aquí conmigo, abrazándonos, como nos gustaba hacerlo?

Esta pequeña carta, es sólo eso, palabras, nada más que palabras. Son sentimientos que un día decidí plasmar sobre el papel, pequeñas historias de ilusión y desesperanza. Esperaba que con estos relatos pudieras mirar atrás y recuperar los sueños de antaño, recordar aquellos sentimientos ya olvidados, aquellas noches de luna en que estuvimos en tan buena compañía.

Me hubiera gustado hacerte pensar lo que es el amor, lo que es no tenerlo. Me hubiera gustado hacerte recordar, sentir y obligarte quizás en algunos momentos a volver a soñar. Recordarías aquellos instantes mágicos y también, como no, aquellos sombríos. Vendrían a tu mente, a tu cuerpo, sensaciones, recuerdos de antiguas caídas, de tiempos perdidos, pero estarías de acuerdo conmigo que siempre valió la pena volver a empezar. Quizá sólo hubieras sentido una tenue nostalgia.

Quizá no hubieras sentido nada, entonces habría pensado “es culpa mía, de quien escribió estas palabras, porque al final, no son nada más que eso, sencillas palabras a las que me gustaría llenar de magia, hacerlas volar.”

Pero, ¡qué va! Tonterías. Me dijeron, olvídate del pasado idiota y no sufras por el futuro imbécil. Al hacerlo, acogí con esperanza mi cotidianidad y disfruté mi rutina como un nuevo empezar.

enero 23, 2007

Descubrirnos, descubriéndonos



No ha sido más que una larga, suspendida conversación entre dos personajes lejanos y extraños que intentan acercarse poco a poco. A pesar de la distancia que les rodea, se han insinuado cosas que quizás no admitirían a terceros. Sin pretender reconocer en el otro las virtudes y flaquezas propias, han querido descubrirse, descubriéndose…en cada sencilla expresión natural que se despierta cada vez que se encuentran.

Así, de la manera más espontánea, van recorriendo sus palabras, como si de verdad estuvieran juntos, en el mismo espacio, disfrutando de aquel café que se habían prometido tantas veces.